dimarts, 19 de juliol de 2016

Pierre Lemaitre (2016) Vestido de novia. Barcelona: Penguin Random House (Debolsillo)


De forma sutil, la  vida apacible de Sophie se alteró y se convirtió "en un revoltijo", hasta que "la muerte decidió invitarse a su locura". 

Me sorprende esta última imagen, porque lo propio del género negro es  utilizar metáforas cotidianas, frases hechas y símiles guerreros, en cambio, es inusual usar una metáfora verbal con términos abstractos, casi filosófica como ésta. El maestro Lemaitre consigue con ella aumentar la inquietud que tan eficazmente  provocan sus novelas.


Sophie pasa a ser la Pirada, la Asesina y la Inmaculada y nos es presentada como una autómata o un juguete de cuerda, pero también como un ser agazapado en el interior de un caballo de Troya esperando el momento de actuar.


En cambio, Frantz, el antagonista maléfico, dice de sí mismo que está "afilado como una navaja" y que es "un artista molecular" ya que, con su pericia con los fármacos, moldea el carácter de Sophie.

La pareja Sophie-Frantz tiene dos referentes también antagónicos: el padre protector de la mujer "como una talla de roble" y la madre destructora que se impone a su hijo vestida de novia y a la que él llora como si acabara de morir.

Por esta razón el final, que no explicaré, no puede ser de otro modo. Lógica impecable de una novela construida con el arte de un complejo juguete mecánico y con una angustia afilada que conmueve a quien se sumerja en su lectura.

dijous, 14 de juliol de 2016

Irène Névirosvsky (2014), Suite Francesa. Barcelona: Salamandra

Las palabras iniciales de esta "suite" son como la obertura de una composición musical que nos lleva a la noche oscura de un París bajo las bombas. 

Pintura de Charlotte Salomon. Hacia 1939

La música del lenguaje de Névirosvsky resuena en nuestro interior de manera semejante al  Adagio de la Sonata Op. 106 de Beethoven

"En los oídos de los moribundos, los cañonazos parecían débiles y carentes de significado, un ruido más en el siniestro rumor que acoge al agonizante como una ola."

Mientras, la vida continúa. El movimiento entre guerra, exilio, desplazamientos, persecuciones y la impasibilidad de la naturaleza será una constante.


Konstantin Kovarin, Boulevard de París. 1939

En plena ocupación "París tenía su olor más dulce".

Después de bombardear la columna de fugitivos que se sienten en una ratonera o en un tiovivo "mientras estaban allí tumbados, una pequeña mariposa blanca volaba sin prisa de flor en flor."

Desde luego...

"El horror y el absurdo de los acontecimientos resultaban aún más patentes en contraste con aquellas imágenes de paz. Un molino hacía girar su rueda no lejos de allí."

Incluso hay momentos de belleza en la cruel guerra:

A la columna de humo del incendio de la ciudad con los rayos del sol adquiría "reflejos al azufre y las cenizas."

 o 

"Las ramas de los cerezos se volvían azuladas y etéreas como borlas de maquillaje llenas de polvos."

Névirosky, además, se mete en la piel de todos los personajes incluso de los gatos y domina la técnica de la enumeración:


"Las largas orejas del gato, rosados cucuruchos cubiertos de pelaje plateado, puntiagudas y delicadamente vueltas hacia dentro como una flor de dondiego, se irguieron para captar los tenues sonidos de las tinieblas, tan leves, tan misteriosos y —sólo para él— tan claros: los crujidos de un nido en que un pájaro cuidaba de sus polluelos, roces de plumas, el débil martilleo de un pico en un tronco, agitación de alas, de élitros, de patas de ratón arañando suavemente la tierra, e incluso la sorda explosión de las semillas al germinar."

Ya desde el principio el personaje de Gabriel Corte defiende a los personajes secundarios y, en los documentos adjuntos de la autora se reafirma esta voluntad:

"Mira como los utiliza Proust (...) para humillar, para empequeñecer a sus protagonistas. Nada más saludable en una novela que esa lección de humildad a sus protagonistas."

Si continuamos por el camino meta literario encontramos un referente claro en esta tragedia humana: la huella de Tolstoi porque "las mejores escenas históricas (véase Guerra y paz) son las que se ven a través de los personajes." Así buena parte de las escenas bélicas están vistas desde el punto de vista del joven Hubert.



Una alegoría se repite en la parte final de esta suite: "el espíritu de la colmena" que recuerda la influencia de Maurice Maeterlinck que en 1901 escribió el ensayo La vida de las abejas. Se trata del dilema filosófico: individuo o sociedad. Tanto Maeterlinck como Névirovsky se preguntan si tiene algún sentido sacrificarse por la comunidad, morir por una causa, estar sujetos a la implacable y absurda ley de la colmena. Para nuestra autora el tiempo dejará sin sentido este dilema y sólo quedará:

"Esta músico, ese repiqueteo de lluvia en los cristales, esos ruidosos y fúnebres crujidos del cedro del jardín d enfrente, esta hora tan maravillosa, tan extraña en mitad de la guerra, esto, todo esto, no cambiará... Es eterno."

La eternidad es lo que ha intentado apresar Névirovsky, el ritmo de la naturaleza y de la vida con la música de su lenguaje: palabras aladas tocadas de poesía y de lo esencial humano. Ella ha sabido hacer el trabajo de las abejas, como decía Antonio Machado: fabricar "con las amarguras viejas/ blanca cera y dulce miel."

Por ello todavía queda esperanza ya que:

"En el corazón de cada hombre y de cada mujer pervive una especie de paraíso en el que la muerte y la guerra no existen, en el que los lobos y las ciervas juegan en paz"


Marc Chagall, Los novios y la Tour Eiffel. 1939




dimecres, 6 de juliol de 2016

Rosa Maria Arrazola (2016) Nero nero nas. Valls: Quorum llibres. Dibuixos Biel Jou Arrazola

Quan era nena i em quedava a casa els avis preguntava sovint:

—On és la mare?

I l'àvia sempre em contestava:

—Un gos la duia a la boca.

Aquella resposta em deixava muda i plorosa. Ara sé que plena d'angoixa.

Neru neru nas s'enfronta a les angoixes maternals i filials i les asserena.

Tots els infants néixen com:

"un lliri blanc
en un toll de platja."

Són con el Biel que porta el nom d'algun: ˝trosset suau d'aquell que va ser arcàngel."

Aquest nen sempre recordarà "que la vida és plena de tobogans" i que si ens passem un semàfor en vermell:

" ... si t'enxampa el dimoni vell
pot escanyar-te tots els anhels."



Segur que també haurà entès que l'amor:

"no són els cromos de Pokemon
ni aquests cent euros que m'han costat les vambes."

Y aquest nen, que som tots, sabrà que per sempre tindrà la companyia de les cançons de la seva infantesa i de la mare que és:

"la lluna blanca de la confiança en la negra nit."

Quan en Biel sigui un home que haurà baixat de cara pels tobogans de la vida, cantarà als seus fills amb una certa melangia però amb el somriure als llavis:

Si tu te'n vas

neru, neru, nas.