dimecres, 28 d’octubre de 2015

Manuel de Pedrolo (2015) Joc brut. Barcelona: Edicions 62. 1965 (I)

Primera edició

Seguir la pista de les imatges, com qui segueix els rastres de l'assassí, permet entendre com Pedrolo fa plausible el comportament del protagonista: matar arrossegat per la força de la passió.

La Juna és una bona mossa "d'anques arrodonides" que es pot convertir en una fera "agenollada sobre la gespa, despentinada". És la dona fatal que arrossega com un imant a un pou on s'ofega la llum de la seva mirada que "sembla que arreplegui tot el sol de l'univers."

El Xavier, el protagonista i narrador, ens explica com sucumbeix al joc de les cames, al ventre pla i al poder d'atracció lluminosa que irradia. Persegueix el seu desig com si volgués capturar una estrella distant que ha obert una finestra en la seva vida fosca i miserable.

La Barcelona per on es passegen els personatges és la de la postguerra, on el Xavier i la seva mare formen part dels condemnats a una existència miserable, com si haguessin caigut per sempre en una trampa fatal.

En alguns moments el Xavier veu clar que la relació amb la Juna és tèrbola, que el seu joc és brut. Però la força de la passió i la necessitat d'escapar a una vida de condemnat el converteixen en un assassí i, paradoxalment, viure l'experiència com un part.

A partir de l'última part, titulada "La recerca", les metàfores canvien. El protagonista va desvelant la veritat i comprèn que ha malentès el comportament de la Juna que no estava encegada per l'amor i el desig que ell despertava sinó que feia comèdia i que l'ha fet caure en un parany. Només a estat "una joguina a les seves mans".

Cardona Torrandell, Violència i tendresa

Al final, després de clavar unes quantes bufes a la dona perversa, en realitat Caterina Freixa, la llum del fons de les seves pupil·les lluminoses és la que el lliure de tornar a ser enganyat:

"els ulls la traïren. Fou una cosa breu, com un llampec triomfal que alhora revelava un menyspreu infinit"

Però ell ja ha caigut al pou.





diumenge, 25 d’octubre de 2015

Cristina Fernández Cubas (1995), El Columpio. Barcelona: Tusquets (Andanzas)

Leer relatos de Cristina Fernández Cubas es como comer una caja de bombones exquisitos.

El Columpio es un cuento largo que en algún momento pensé que podría haberse titulado de "Juegos del valle" porque en un paradisíaco rincón del Pirineo los tíos de la protagonista  –la querida niña– se han montado un escenario donde juegan a ser chiquillos inquietantes en un mundo en el que se ha detenido el tiempo.

Salvador Dalí

Pero, estaba equivocada. El único título posible es El Columpio, porque esta es la imagen eje del relato que condiciona incluso la estructura con su vaivén entre presente y pasado, vigilia y sueño, cordura y locura, vida y muerte.

Winslow Homer

La querida niña ha sentido como propia la añoranza de su madre fallecida recientemente y se arriesga a conocer este mundo suspendido en un vacío oscilante. Sólo cuando rompa en pedazos el cheque de sus tíos, acabará con la posibilidad de que ella continúe este juego sustentado por unas imaginaciones enfermizas y por el dios menor del dinero.
Este relato es como un bombón de licor de oporto, si es que existen.


dimarts, 13 d’octubre de 2015

Melanie G. Mazzucco (2010), Ella, tan amada. Barcelona: Anagrama



El mito de Orfeo actúa de fértil sustrato en muchas obras artísticas porque en él se plasman grandes temas: el amor y la muerte, el poder del canto y del silencio, el arte y la naturaleza, la pervivencia y el viaje, los límites de la locura y las borrosas fronteras de los sexos.  

Todos ellos están hábilmente conjugados por Mazucco a partir de la poesía de Rilke que da nombre a la novela 
Ella, tan amada.

George Frederic Watts. Orfeo y Eurídice, 1875 


Eurídice será la vital y apática protagonista Anne Marie Schewarzenbach que se nos presenta montando en bicicleta por un paisaje idílico que la lleva a la muerte:

"su sombra oscura se desliza sobre la superficie del lago –leve, silenciosa, inaprensible." P. 10

La rica adjetivación se repetirá en la prosa exuberante de Melania G. Mazzucco que, como un nuevo Orfeo, pretende salvar del olvido-infierno a la protagonista.

"Esa sombra alargada, inconsistente, tiene algo de espectral." P. 15.
"... inalcanzable, misteriosa, como un ángel sin sexo seria y terrible." P. 41.
"andrógina, exigente, severa." P. 40.

Como el "vano fantasma de niebla y luz" la intangible amada de la rima XI de Gustavo Adolfo Bécquer.

Pero antes de morir, Anne Marie estará en todas las tormentas del siglo XX y en casi todos los escenarios posibles. Será como un efebo de Skopas, un ángel de Boticelli o una aguerrida Juana de Arco. Tendrá grandes amistades, además de la intimidad con la morfina y, al fin, encontrará la salud moral en la soledad de un viaje al corazón de las tinieblas en donde la escritura será su droga.

Skopas, Pothos. Copia romana

Será arqueóloga y se dejará subyugar por los decadentes paisajes orientales a la luz del atardecer:

"Un mismo color teñía las calles, los campos, los muros y las casas de Persia: era el color del polvo, de la arcilla cruda y del color de los camellos. Ella lo definía como el color lepra. En la hora muerta, todo se volví opaco, el mundo parecía petrificarse. " P. 192.

 Pero ella no se  petrifica, sino que ávidamente continúa capturando imágenes "como fotografías desparramadas en un cajón." P. 173. Y las enumeraciones caóticas dan fe de ello:

"... aduanas, alfombras, angustia, bazar, castillos, chacales, cuarentena, curas, ébano, fiebre, joyas, harén... " P. 174.

Edvard Munch, El beso de la muerte (litografía, 1899)

Pero la muerte la espera como una amiga en su paraíso de Engadina para que dance con ella, con la música de la canción de Schubert, "La muerte y la doncella".

Del mismo modo que Charlotte de David Foenkinos que, como veremos próximamente, también se nutre del mito de Orfeo.



Los libros se enredan como cerezas en un cesto de mimbre.