divendres, 24 d’abril de 2015

Arturo Pérez Reverte (2015), Hombres buenos. Madrid: Alfaguara



¡Imaginad! —propone el narrador—, yo os guiaré.

En la primera escena, digo escena porque en ocasiones parece que estemos leyendo magníficas acotaciones amplificadas, el narrador nos acompaña para que veamos un duelo al amanecer. Este punto de vista constituye el patrón de todo el relato.

El argumento avanza pespunteado por reflexiones que nos hacen contemplar cómo se urde una novela histórica de capa y espada romántica con mensaje ilustrado y seguir, paso a paso, el proceso de creación desde que una historia te atrapa y sientes necesidad de contarla:

"... cuando el escritor se acerca a la historia por contar como alguien de quien acaba de enamorarse." P. 151.

Durante el proceso aparecen bromas propias del "roman à clef" tan gratas al autor y al escritor Javier Marías. El personaje preferido para estas chanzas es, aquí también, el profesor Francisco Rico. Pero cuidado, estamos hablando de un personaje-tipo que no debemos confundir con la persona en cuestión. Por si hubiera alguna duda, el profesor  nos lo recuerda en un escrito reciente.

De todas formas, lo gracioso es que genere dudas y que cada cuál coloque la frontera entre persona y personaje donde a su imaginación le plazca.

Pérez Reverte transmite su entusiasmo cuando viaja a lugares reales para ambientar su obra y hacerla verosímil. Entran ganas de viajar tras él y disfrutar de este placer. Me apunto a visitar la librería parisina de Michèle Polak.

Interior de la libreria Marine et Voyages © Christine Siméone - 2012

"Pocas sensaciones conozco tan agradables como caminar por ellos (lugares reales) con maneras de cazador y el zurrón abierto mientras una historia fragua en tu cabeza." P. 150.

Me complace ver como caza este escritor con alma de periodista al que le agrada comparar o sus personajes con animales: perro de caza, araña negra, calamar, perdices...

Por contra, me molesta una metáfora fósil que encuentro en muchos escritos: "pasear la mirada, los ojos o la vista".  En todas sus formas la utiliza Pérez Reverte, aunque aquí no se convierta en muletilla estoy hiper sensibilizada.

Pero, vamos al meollo del asunto: La Encyclopédie, el símbolo de la razón que dos hombres buenos van a buscar para combatir e intentar frenar el fanatismo y la barbarie hispana con las ideas ilustradas. El tema es oportuno cuando repuntan el fanatismo y el casticismo.


El crítico y novelista Juan Valera afirmaba:  "El Siglo de Oro ha pasado y el siglo XIX no ha llegado todavía". Y, hoy,  podríamos decir: "La Edad de Plata ha pasado y el siglo XXI no ha llegado todavía." Nos falta el eslabón perdido, las bases de un estado laico que se sustente en la razón y que en la península Ibérica se podría haber construido durante el reinado de Carlos III y, más tarde quizás, en el primer tercio del siglo XX.

Al cerrar el libro, pienso que el momento más oscuro es el que precede al amanecer y me complazco en imaginar la llegada de una nueva oportunidad: una sociedad formada por hombres y mujeres, en el buen sentido de la palabra, buenos.

Hasta aquí me ha guiado el narrador tras el que se esconde Arturo Pérez Reverte.



diumenge, 19 d’abril de 2015

Marina Espasa (2012), La dona que es va perdre. Barcelona: Empúries. Tertúlia literària de la Biblioteca de Can Manyer. Vilassar de Dalt


Barcelona és La terra de les meravelles a La dona que es va perdre, encara que el Delta de l'Ebre, Oslo, Islàndia o Berlín es transmuten, també, en paisatges estrambòtics amenaçats pels talps.

Les metamorfosis, els canvis de sexe i de dimensions són freqüents. Com a Peter Pan, els nens perduts es poden trobar i l'ombra recuperar-se en un seguit d'accions que semblen la muntanya russa de Port Aventura.

Dibuix de Lola Anglada. Alicia en terra de meravelles (1927). Barcelona: Mentora

La narrativa d'aquest joc paròdic no m'atrapa.

Per contra, em trec el barret davant les magnífiques imatges com la descripció de l'abans i el després de la Plaça de les Glòries o l'agulla de la Gran Via i, encara més, les que reflecteixen com en un flaix sensacions, sentiments i trets de caràcter. Veiem-ne algunes.

"Una manta feta de notes musicals es va despendre del sostre i els va cobrir a tots tres." P. 22.

"Ella s'estava eixugant les mans amb un drap i va distingir perfectament com dos petits arpons sortien dels ulls del Pere per clavar-se-li un al dors de cada mà." P. 30.

"I, tot i que sabia que no li feia bé viure d'aquell record, li va agradar cultivar-ne l'enyor, com qui s'atansa a regar cada matí, fent un passeig, l'arbre mort del final del jardí i espera que, de l'última branca, n'hagi sortit un brot.

"Martí Ricard passa desapercebut com un fil de cosir." P. 176.

Tornant als ressons d'altres obres, a part de la influència evident de Lewis Caroll i de James Matthew Barrie, també treuen el nas els contes tradicionals com La sireneta. Encara que Alícia digui que ella no n'és de sireneta,  aconsegueix que el príncep blau es tiri a la piscina o a les aigües de l'Ebre, és igual, ens agraden els jocs lingüístics i fa estona que portem incorporades les ulleres distorsionadores.

Il·lustració d'Arthur Rackham 

Al final, quan molts enrenous s'han aclarit, les meravelles continuen, fins hi tot el cotxe:

"Gràcies al paviment silenciós, circulava sense fer soroll, com si nedés sobre l'asfalt." P. 241


dilluns, 13 d’abril de 2015

Claire Goll (2003) A la caza del viento. Valencia: Pre-textos (Narrativa Contemporánea)

Sed de apurar gozos y sombras del tiempo que nos toca vivir.


Claire  Goll vivió la primera mitad del siglo XX, tormentosa y exultante, en los escenarios más apropiados : Munich, Berlín, Zurich y Nueva York. Siempre rodeada de artistas e intelectuales de prestigio, siempre a la caza del viento.

La autora se presenta como una mezcla de mujer fatal e independiente, convencida de que debe figurar en segundo plano porque el mundo es de los hombres y ella abomina del feminismo.
Desde la atalaya de sus 85 años, cuando "se ve la vida por el extremo de los anteojos, asume el papel de espectadora de excepción y pasa revista a un mundo que ya se está extinguiendo pero que ha dejado honda huella.

La primera página es impactante. Presume de haber tratado a personajes ilustres y los describe lanzando improperios, pocos títeres quedarán sin cabeza. Empieza por James Joyce:

"¿Un pez polar? ¿Un bogavante con caparazón de ostra? Respeto demasiado a los animales, aunque sean medusas o moluscos, para compararlos con esa momia disecada, esa cáscara sin savia ni calor, ese fruto seco de Joyce." P. 9.

La frase final de esta primera página encierra un original leitmotiv:

"He amado algunos hombres y bastantes más me han amado, pero hasta los setenta seis años no tuve mi primer orgasmo."

Tendremos que esperar hasta la página 289 para saber el tipo de relación que posibilita tal acontecimiento. No es mala hipérbole para captar la atención de quien está leyendo.


Claire Goll es desmesurada y mordaz en el uso de imágenes para retratar a personajes como Rainer Maria Rilke o Jean Cocteau:

"Mantenido por Oscar Reinhardt, el millonario comerciante de cañones, transformaba el dinero del crimen en odas  o en elegías. Allí Rilke seguía estando al margen, como estuvo al  margen de su muerte cuando la historia quiso que sucumbiera al pincharse con una rosa enviada por Eloy Bay, la bella egipcia, su última amante. Plebeyo, tuvo una muerte de plebeyo, y la espina de la rosa sólo estaba allí para ocultar poéticamente la leucemia que se lo llevaba de forma inexorable."." P. 101.


"Cocteau, flaco como una lechuza desplumada, mariposeaba a su alrededor. Con su corte de esnobs y de efebos perfumados, Cocteau iba detrás de todo aquel que tuviera un nombre. Ante el mundo elegante y las fortunas establecidas quería vivir con estilo, pero sólo alcanzaba a agitar cascabeles y lentejuelas. Estuviera feliz o cansado, lo suyo eran los suspiros lanzados al foro y recogidos por una asamblea que maullaba como una camada de gatos." P. 113.


1911-1977

¿Por qué Claire Goll a su vejez decidió a escribir sobre su vida? ¿Por qué se otorga un protagonismo, aunque se esconda en su actitud de espectadora privilegiada que no aspira a unos minutos de gloria? Supongo que fueron varios los motivos, aunque ella, siempre elegante, responda con una razón que no admite réplica:

"Sólo las palabras salvan del olvido, permiten al final, despertar un poco." P. 13.

Sus metáforas nos despiertan a toque de trompeta llamando al combate.





dimecres, 8 d’abril de 2015

L'Odissea: l'arc, el teler i la lira

"Ulisses collà el gran arc sense gens de fatiga
i, agafant amb dos dits la corda per tal de provar-la.
li va fer fer un bell cant, igual que un crit d'oreneta." P. 364.
Homer, L'Odissea. Traslladada per Carles Riba. Barcelona: La Magrana (L'esparver llegir). 1993

L'arc d'Odisseu pot convertir-se en lira. L'instrument del rapsoda, el"cosidor de cants".

El rapsoda cus i Penèlope teixeix amb el teler: fa i desfà. Teixir és confegir, fer un text que no és més que un teixit de paraules.

Marit i muller són hàbils i enginyosos. Gràcies al seu saber utilitzen els mots amb saviesa i amb la seva astúcia o metis aconsegueixen el se objectiu: retornar i perviure, és a dir, burlar el destí que els marcaven els déus i aconseguir el que desitgen: ser ells mateixos i conservar la memòria dels fets.


La paraula poètica és la clau de volta per deixar constància. És el text, el teixit poètic, el que ha aconseguit amb la seva estructura, el seu estil i la seva música fixar en el record l'ideal d'uns models d'home i de dona a través dels segles.



dimecres, 1 d’abril de 2015

Metàfores visuals 19: Elisa Murcia-Artengo

La mare viu en la transparència de l'aigua, en la brillantor de les ulleres i en la silueta de la rosa

Deixem empremta en els llocs i en els objectes? Tenen les coses un aura que només la pot captar una sensibilitat particular? Estic convençuda que la resposta és afirmativa. La mirada de Elisa Murcia-Artengo desvetlla aquestes empremtes i aquestes aures i les reflecteix amb una tècnica depurada en las seves fotografies.

Em van impactar les imatges i la manera de disposar-les a la recent exposició a la Galeria Trama de la Sala Parés:


La simbologia




La imatge onírica

Després he gaudit de la seu lloc web http://elisamurciaartengo.es/

Amb sèries com la sinestèsica "Est-ce qu'on écoute ce qu'on regarde" on els sentits es barregen per evocar una solitud sonora.


Simfonia de pintures

O la paradoxal: "La chanson muette" on les hores del rellotge estan substituïdes per silencioses imatges que canten per dins.




Colpeix l'ús del buit i dels reflexos.


Siguin realistes.



O suggereixin l'abstracció.

Elisa Murcia-Artengo teixeix records i mirades. Crea un text, un teixit, un món.