diumenge, 14 de setembre de 2014

Donna Tartt (2014) El jilguero. Barcelona: Lumen


Theo, narrador y protagonista, presiente en las campanas de las iglesias "una nota sombría (...) una sensación de fatalidad propia de un cuento de hadas." P. 1.

Las comparaciones con los cuentos fantásticos se repetirán, como si el miedo infantil que estos relatos despiertan sea semejante al terror que sufre el protagonista y que sólo un talismán puede conjurar. El talismán es el cuadro de Carell Fabritius, El jilguero. Esta pequeña maravilla le une al espíritu de su madre que era:

"elegante, briosa y brillante como un caballo de carreras" y llevaba "el pelo recogido en una coleta a la altura de la nuca como algún noble de La historia de Genji.

Novela psicológica de la escritora japonesa Shikibu. Siglo XI

Un ser principesco que desaparece trágicamente y le deja como herencia la capacidad de captar y disfrutar de la belleza artística.

Pero hay otro pequeño talismán para ser reconocido, como en los cuentos tradicionales. Se trata del anillo que le entrega el moribundo abuelo de Pippa, que:  

"tenía un extraño poder que me anclaba en mi estado a la deriva y me aislaba del mundo que me rodeaba..." P. 95.

El anillo servirá de prenda para entrar en el lugar donde todo "parecía ir bien" y que será su refugio.

"Paredes de color canela, gotas de lluvia en los cristales de las ventanas, un vasto silencio y una sensación de profundidad y distancia, como el barniz sobre el fondo de un cuadro del siglo XIX" P. 143.

La tienda de antigüedades de Hobie que será su hogar. Pero para conseguirlo, tendrá que superar varias pruebas: dejar la neutra asepsia en la que se deja mecer en casa de Andy que "era como un planeta sin atmósfera", irse a vivir a California con su padre, bajar a los infiernos con su amigo Boris y regresar en un viaje iniciático y fantasmal a Nueva York.

Todas las angustias y terrores se soportaban mejor con la visión del cuadro:


"Lo saqué rápidamente del paquete y me vi envuelto en su resplandor, algo casi musical, una dulzura interior que resultaba inexplicable más allá de una profunda y vibrante armonía de la rectitud, del mismo modo que el corazón te palpitaba lento y segura cuando estabas con alguien con quien te sentías protegido y amado." P. 295.

Retorna a su hogar con Hobie, su mentor,  restablece relaciones con la familia de Andy, y vive unos precarios momentos de plenitud exultante que pronto se descubre que están sustentados en arenas movedizas. Mientras, sueña con tener el cuadro a buen recaudo y convertido en un avaro obsesionado fantasea: "con una habitación escondida como la de Barba Azul con la temperatura controlada y cerradura de combinación." P. 490.

Reaparece el genial Boris "el pillastre de Oliver Twist" y todo su mundo vuelve a quebrarse, pero lo que parecía un caos se convierte en orden y el bien sale por chiripa "por alguna puerta trasera."

En un momento de desazón Theo intenta borrar una mancha comprometida de su abrigo con una pastilla de jabón en vano "como el criado impotente de un cuento de hadas condenado a llevar una tarea imposible antes del amanecer o morir." P. 665.

Y así será, cuando el orden empieza a reinar, Theo o Potter, como le llama Boris, expiará sus culpas limpiando lo que ensució, ordenando lo que desordenó y dándose cuenta de que existen objetos mágicos:

"el cuadro es el secreto que hizo que me elevara por encima de la superficie de la vida y que me permitió averiguar quién era yo." P. 727.

También ha aprendido que todos los cuadros son un autorretrato y escribe desde esta dignidad de quien, como El jilguero de Fabritius, se niega a desaparecer y se coloca a cierta distancia de la realidad para observarla:

"Por eso he querido escribir estas páginas tal como las he escrito. Porque sólo adentrándome en la zona intermedia, el borde polícromo entre la verdad y la no verdad, es tolerable estar aquí y escribir esto." P. 734.

Esto es lo que enseña el arte través del tiempo: "a hablar con nosotros mismos, a salir de la desesperación entonando una canción." P. 734.